Esta Semana Santa será muy distinta a la de años anteriores.  La compleja situación en la que nos encontramos a nivel mundial también afectará a estos días, en los que se vuelven a actualizar los misterios centrales de nuestra fe: Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. No obstante, el actual escenario de aislamiento social puede ser una oportunidad para vivir estos días en casa, con espíritu de recogimiento y reflexión, tanto personal como familiar

La primera Iglesia es la iglesia doméstica, que son nuestras propias familias. Por eso, frente a la imposibilidad de trasladarnos a algún templo y vivir en Comunidad estas celebraciones, es un momento oportuno para que, en nuestros hogares, podamos preparar algún lugar especial, con un pequeño altar y desde ese lugar vivir estos días con los nuestros, orando y siguiendo a través de los medios de comunicación las distintas liturgias.

Hoy más que nunca se hacen eco las palabras del Papa Francisco entregadas, hace unos días, en la bendición “Urbi et Orbi” (Ciudad y al mundo): “En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza”.

Te invito a descargar el documento que podrá ayudar en la celebración de estos tan importantes días Aquí

Pbro. Víctor Álvarez Tapia

Director de Pastoral.